Ubik (1969)

Autor: Philip K. Dick (1928-1982, USA)

Título original: Ubik (inglés)

Páginas: 200

Contexto: New York, 1992 (futurista). Es costumbre criogenar a los muertos en los Moratorios, manteniéndolos en un estado de semivida en el que es posible comunicarse con ellos (aunque en breves conversaciones, ya que el tiempo total de semivida se va acortando cada vez que un muerto es descongelado). Existen los telépatas y precogs, psíquicos que en esta novela son utilizados para el espionaje corporativo. También están los inerciales, cuyas poderosas mentes anulan el campo psíquico producido por los anteriores y manipulan sus mentes para que este cambio no sea notado. Las habilidades psíquicas han sido comercializadas y se venden al mejor postor. En realidad, casi cualquier elemento de la vida cotidiana ha sido alcanzado por el comercio: por ejemplo Joe Chip, el protagonista del libro, debe poner una moneda cada vez que quiere abrir la puerta de su propia casa.

Tema: Joe es técnico y descubridor de talentos en la empresa de inerciales de Glenn Runciter. Un cliente encarga a Runciter un trabajo en la Luna. Glenn acepta y parte hacia allí con sus mejores inerciales, Joe Chip y su último descubrimiento: Pat Conley, una chica capaz de alterar el pasado para cambiar el futuro.

El encargo es, en realidad, una trampa. En la Luna explota una bomba humana que mata a Runciter. Los demás logran escapar cargando su cuerpo con la esperanza de llevarlo al Moratorio, donde lo pondrán en estado de semivida y así se comunicarán con él. Pero han tardado demasiado hasta meter a Runciter en su cápsula de criostasis y ha muerto definitivamente... O no.

Extraños hechos comienzan a sucederse: Uno a uno, los inerciales que estuvieron presentes en la Luna van muriendo en forma truculenta. Runciter comienza a aparecérsele a Joe en los sitios más insólitos: en llamadas telefónicas, en publicidades de televisión que anuncian Ubik, como efigie en las monedas, en notas dentro de paquetes de tabaco que luego se desintegran, en el grafiti de un lavabo público, etc. También comienza a retroceder el tiempo para los que quedan vivos, hasta encontrarse a finales de la década de 1930.

Joe intenta comprender lo que les está sucediendo... ¿No tendrá algo que ver con los poderes de Pat Conley? ¿Es ella una agente infiltrada por la competencia para hundir a Runciter?... Aunque la omnipresencia de Runciter parece dirigir las conclusiones en otra dirección: ¿No habrá sido Runciter el único sobreviviente de la Luna y todos ellos están ahora semivivos en un Moratorio con Runciter intentando comunicarse? ¿Qué es Ubik? ¿Por qué lo necesitan para continuar viviendo?...

¡Otra vez Dick en estado puro!... Sus novelas no son alucinaciones de las que uno pueda despertar, son realidades de las que uno despierta a otras realidades perfectamente coherentes de las que luego vuelve a despertar... ¿Es la realidad lo que el individuo percibe? ¿Puede la realidad ser determinada por un solo individuo? ¿Existiría el individuo sin el resto del universo?... Son sólo algunas de las preguntas que quedan sin respuesta (o no) luego de la lectura de esta imperdible novela.

Una frase: «Antes de que el universo existiera, yo existía. Yo hice los soles y los mundos. (...) Me llaman Ubik, pero Ubik no es mi nombre. Yo soy. Yo seré siempre.»
Otra: «Yo estoy vivo, vosotros estáis muertos.»

También recomiendo del autor: El hombre en el castillo, Tiempo de Marte, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, Confesiones de un artista de mierda

1 comentario:

  1. Me encanta la pasión con la que recomendas siempre a dick! otro libro más a la larga cola de pendientes que espero poder completar pronto.
    Gran abrazo.

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