Oveja mansa (1996)

Autora: Connie Willis (1945-... USA) 

Título original: Bellwether (inglés)

Páginas:  230

Contexto: Actualidad. HiTek, una corporación dedicada a la investigación científica. 

Tema: La socióloga Sandra Foster lleva a cabo una investigación acerca de las modas: ¿Cómo surgen? ¿Por qué surgen? ¿Se puede medir de antemano el grado de aceptación que cualquier nueva tontería tendrá en la sociedad para predecir, así, si se convertirá en moda o no?... En definitiva, pretende determinar el momento en que un hecho irrelevante se convierte en moda. Tarea prácticamente imposible.

1997
La casualidad la llevará a conocer a Bennett, otro investigador de HiTek que trabaja sobre la teoría del caos. Una serie de hechos fortuitos (un recorte de presupuesto, ya que los temas científicos no están excluidos de la influencia de la moda), llevan a Bennett a realizar sus experimentos con un rebaño de ovejas, en lugar de los acostumbrados monos.

Oveja mansa es el nombre que se le da a la oveja que guía al rebaño. Sandra y Bennett no tardan en descubrir la relación existente entre la teoría del caos y el origen de las modas. Como es obvio, el rebaño resulta muy ilustrativo a la hora de comprender la conducta humana.

Un libro extremadamente entretenido, que nos hace reflexionar desde el humor ácido —aunque no hiriente— que destila cada una de sus páginas. Reflexión inteligente pero de fácil lectura con una sorprendente conclusión.

Aclaro que lo catalogamos como un libro de ciencia ficción en consideración de las ciencias sociales.

Párrafo aparte merece el texto de encabezado de cada capítulo, donde se describe alguna de las modas que han obsesionado a la humanidad a lo largo de los siglos.

Confesión personal: Uno de los títulos rechazados propuestos por Rafael Martín Trechera, el traductor, para la edición española fue Genteovejuna. A él le robé la palabreja que da nombre al país de mi otro blog.

Un diálogo: «—(...) Tomaré un café con leche doble largo con leche desnatada y chocolate semidulce por encima —dije animosamente.
El camarero suspiró y pareció expectante.
—Con azúcar moreno por los lados—dije.
Él puso los ojos en blanco.
—¿Sumatra, Tergacheffe o Sulawesi?
Miré la carta en busca de ayuda, pero no había nada más que una cita de Kahlil Gibran.
—Sumatra —dije, ya que sabía dónde quedaba.
Él suspiró.
—¿Estilo Seattle o California?
—Seattle.
—¿Con?
—¿Una cucharilla? —dije, esperanzada.
Él puso los ojos en blanco.
—¿Jarabe de qué sabor?»


También recomiendo de la autora: Infiltrado, El libro del día del Juicio Final. Todos los cuentos que he leído de ella me parecieron excelentes y, aunque no los he leído en ningún volumen concreto, sé que Interface ha publicado muchos de ellos en Lo mejor de Connie Willis, colección de la que existen al menos dos tomos.

Tengo en cola de lectura: Por no mencionar al perro.

1 comentario:

  1. Que divertido!! Muy lindo el resumen y buen dato el de genteovejuna, creo que cada día tenés más de librero viejo, vas a tener que abrir un local en la calle corrientes!!!!
    No vi la serie de Flash, soy más de letras que de imágenes, pero me sigue encantando el blog.
    Abrazo Grande

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