En sólo una generación desde Godwin, el viaje interplanetario evolucionó hacia posturas más críticas, ejemplificadas por los trabajos de Cyrano de Bergerac, en los que satirizó los prejuicios, la intolerancia y las creencias de su época. Su obra maestra, las novelas de L´autre Monde —publicadas años después de su muerte—, fueron una protesta secular con base copernicana contra la visión antropocéntrica que, en buena medida, aún pervive entre nosotros.
Cyrano, famoso duelista, satírico y librepensador francés, tuvo una azarosa vida que ha sido inmortalizada por numerosas leyendas románticas, muchas de ellas derivadas de la obra teatral de 1898 escrita por Edmond Rostand. El auténtico Cyrano hacía honor a su fama de imbatible espadachín: parece ser que se batió con la élite de la Guardia Gascona. Perteneciente al círculo de amistades de Molière, era un radical al que le gustaba mostrar su heterodoxia de una forma exhibicionista.
